El cuerpo de las Mujeres: otro territorio de los represores.(2)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Los vejaciones a las mujeres, no han sido analizadas desde la condición de Género.

Las más atroces vejaciones a las mujeres, no han sido analizadas desde el punto de vista de la condición de género en los juicios, arista relevante a la hora de condenar a los torturadores. Estos aspectos fueron abordados en una nota realizada por Susy Carranza de FM Sur, publicada en "El Diario" de Córdoba. En el artículo "Género y Derechos Humanos: las mujeres en los campos", recalcando que "además de ser torturadas física y psíquicamente son convertidas en objetos sexuales". En la misma nota periodística, Carranza entrevistó a Soledad García, ex presa política detenida en Devoto, quien sostuvo que: "las asimetrías, la desigualdad, la discriminación a las mujeres se vió de manera brutal en las detenciones y el trato a las secuestradas: tortura de niños frente asus madres, violaciones sistemáticas, denigraciones mediante el leguaje, tratándolas de "locas, putas, conquistables".

También, Graciela Daleo, ex detenida y presa política, entrevistada hace unos años para el programa "Género", emitido por Canal 3 de La Pampa, afirmaba como los represores tenían mayor ensañamiento con las mujeres y, las humillaban ante las instancias más íntimas; como el hecho de pedir una toallita higiénica, propia de la condición de mujer.

Sobre el ensañamiento, no hacen falta detalles, pero los testimonios algunos con más detalles, otros con sin poder palabra a tanto dolor, corroboraban las violaciones cometidas. Zelmira "Miyi" Regazzoli, era la hija del gobernador, estuvo en la seccional 1ª y también en Devoto, si bien negó haber sido torturada, uno de los testigos ratificó que todas las personas habían sido torturadas, en cambio "Miyi" vió como torturaban a otras presas políticas, entre ellas a Raquel Barabaschi.

Zulema Arizó, fué detenida en mayo de 1978, era docente de la escuela rural de Árbol Solo, estaba embarazada de tres meses, llegó al juicio acompañada de su hijo, que ahora tiene 31 años. "Me pedían que hablara para deleitarse haciéndome sufrir", relató frente al Tribunal, mencionando a los represores Reinhart y Fiorucci, éste último hermano de la directora de la escuela donde ella daba clase. contó que la tuvieron encerrada un mes en un sótano y que "me pegaban patadas, me amenazaban de muerte".

Como a tantos, a Zulema le arrebataron el sueño de ejercer la docencia en una escuela rural, paradójicamente la secuestraron el 23 de mayo, Día del Trabajador/a de la Educación. "No sé por qué ni para qué me secuestraron y me hicieron todo eso. Ellos entraron a mi habitación en medio de la noche, con unos faroles grandes y me encandilaron, me pidieron que me vista y me vendaron los ojos. Si la directora era hermana de Fiorucci, quien comandaba el "grupo de tareas", tenía algún grado de complicidad con ellos, no lo sé", expresó ante la prensa en oportunidad de ser homenajeada por la Cámara de Diputados de La Pampa. 

Raquel Barabaschi, es un caso emblemático por la lucha que llevó adelante impulsando el jucio de la Subzona 14 de esta provincia. Al momento de su detención, en diciembre del 75 y, la posterior en marzo del 76, era estudiante de la Universidad Tecnológica Nacional, con sede en General Pico, fué secuestrada junto a otras/os de la universidad. "Estuve en una celda con Rosa Audisio y Mireya Regazzoli, ahí un sólo día hasta que me llevaron a un lugar que era una oficina que no tenía ventanas. No tenía colchón y tenía que dormir sentada", dijo en su testimonio. "Recuerdo que tenía pantalón de jean y una camisa blanca. Me desprendieron los botones y el corpiño y comenzaron a manosearme. Me tomaron el cierre del pantalón y empecé a temblar, en ese momento escucho: "esta es tortillera". Y pararon el manoseo, yo tenía 20 años y no sabí9a el significado de esa palabra. Esta gente es homófica y tal vez, por eso no me violaron" narró Raquel frente a los jueces.

Agua que no has de beber. . . Pedía a gritos, pero no podían las celadoras darle agua porque había sido picaneada poco antes, y debían pasar 48 horas para beber. "las dos celadoras Storck y Toldo, me traían pañuelos mojados y me recostaban en sus brazos. Ahí me confirmaron que los que torturaban eran Fiorucci, Cenizo, Reinhart y Constantino. en abril del 76 fué liberada, pero con libertad vigilada, "sólo quería bañarme, sacarme de encima el horror, el manoseo, la tortura", dijo. Las violaciones a los Derechos Humanos  cometidos sobre las mujeres, aún no tienen una mirada desde la prespectiva de género a la hora de juzgar los delitos de lesa humanidad. Muchas situaciones vividas por presas políticas han sido la expresión más extrema del patriarcado, usando la violencia sexual, entre otras, como arma política.

A partir del 23 de agosto se reanudaron en el recinto del Colegio de Abogados de la provincia de La Pampa, los testimonios en el juicio por violaciones a los Derechos Humanos, más testimonios para desnudar la hipocresía de quienes sin más anduvieron por la calle, en parte, amparados por la desidia de gran parte de la sociedad pampeana.

 

Fuente: AmecoPress - MÓNICA MOLINA -  Violencia sexual - Violencia de género - Feminicidio -

Viernes 3 de setiembre de 2010 -   

 

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Etiquetado en derechos humanos

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