Investigadora es distinguida por sus estudios sobre enfermedades infecciosas.
La distinguida doctora en Química María Isabel Colombo,(Mendoza) se hizo acreedora al premio Bernardo A. Houssay 2010, que anualmente otorga el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Industria Químico-Farmacéutica Argentina (Cediquifa), por sus trabajos dedicados a develar misterios en enfermedades infecciosas que todavía ponen en riesgo la salud humana.
La laureada, titular del Área de Biología Celular y Molecular de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo, no estuvo sola en estos avances, sino que contó con la contribución de los doctores Claudio Fader (36) y Patricia Silvia Romano (39), además de un plantel de becarios del Conicet.
Colombo (56, soltera), profesional discapacitada motriz desde temprana edad a causa de la poliomielitis, hizo la secundaria en el colegio San Pedro Nolasco y egresó como bioquímica de la Universidad Juan Agustín Maza. Formada en círculos de investigación locales y nacionales, tiene un posdoctorado con especialización en biología celular en la Universidad de Washington (Saint-Louis, estado de Missouri). También revista en el Instituto de Histología y Embriología (IHEM), del Conicet. El año pasado, el premio Houssay, una especie de "Martín Fierro" de la Ciencia, fue otorgado al doctor Pedro Cahn, director de la Fundación Huésped, por su incansable labor a favor de los enfermos de VIH/sida.
Los estudios
La doctora Colombo, consciente de que la materia de sus investigaciones se oculta para el lego en una terminología compleja y árida, recurre a explicaciones lo más accesible posible. "Cuando regresé de Estados Unidos, a fines de los '90, formé un grupo de investigación, que comenzó a indagar en los procesos de autofagia (comerse a sí mismo). Se trata de un proceso fisiológico que desarrollan todas las células del organismo, o lo que es lo mismo, el medio normal que tienen las células para renovar sus propias organelas u orgánulos".
Esos estudios han desarrollado nuevas estrategias terapéuticas, con la utilización de fármacos que modulan las respuestas autofágicas de la célula hospedadora y permiten vislumbrar aplicaciones en la lucha contra los patógenos causantes de diversos males, como la tuberculosis (Mycobacterium tuberculosi), la enfermedad de Chagas-Mazza (Trypanosoma cruzi), úlceras, procesos infecciosos severos o neumonías (Staphilococcus aureus).
Las fuentes de financiación para las investigaciones realizadas fueron subsidios de la Agencia Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Ministerio de Ciencia y Tecnología), y de la UNCuyo.
Este mismo grupo científico recibió, en 2008, el premio 50° Aniversario del Conicet, por un trabajo inédito relacionado al mal de Chagas-Mazza.
-¿Cómo se inscribe el reconocimiento actual en la labor cotidiana que realizan?
-Es importante para nosotros, pero sobre todo para incentivar a la gente joven a dedicarse 100 por ciento a la actividad investigativa, vital para el desarrollo de la ciencia y del país. En los últimos años, los investigadores hemos tenido mucho apoyo a nivel del Gobierno nacional, que creó un Ministerio de Ciencia y Técnica, que no existía antes y al frente del cual se puso a un científico (Lino Barañao).
Fuente: Diario LosAndes.online - Mendoza - MIGUEL TITIRO - mtitiro@losandes.com.ar